Si el viernes es un problema
Cuando hay que elegir qué proveedor se paga, el frente es caja. Precios y comercial esperan. Primero se ve el flujo de las próximas cuatro semanas y se corta lo que no gira.
Servicios
Cada práctica se puede contratar sola o dentro del programa de 90 días. El punto de partida lo definimos juntos: el frente que hoy te está comiendo caja, margen o tiempo de las personas.
Criterio
Si la caja no cierra, no tiene sentido rediseñar el discurso de ventas. Si no sabés qué producto deja margen, subir toda la lista de precios es un tiro al aire. En la primera llamada de treinta minutos te preguntamos qué duele esta semana, qué números tenés a mano y cuánto tiempo podés poner. Con eso proponemos un frente, una duración y un entregable. El resto de las prácticas queda anotado para cuando el primero ya esté en marcha. No hace falta un paquete completo para empezar: hace falta un problema concreto y ganas de ejecutarlo.
Cuando hay que elegir qué proveedor se paga, el frente es caja. Precios y comercial esperan. Primero se ve el flujo de las próximas cuatro semanas y se corta lo que no gira.
Cuando la venta está pero el retiro es chico, el frente es precios y costos. Se costean los productos que concentran la facturación y se decide qué empujar, qué subir y qué dejar.
Cuando nada se mueve si vos no estás, el frente es procesos. Se documenta cómo entra un pedido y quién puede cubrirlo. Recién después se habla de un segundo local o de más gente.
Práctica
Para quién es. Comercios, talleres, estudios y emprendimientos que ya facturan y sienten que toman decisiones a ciegas: hay movimiento, hay cansancio y no hay un orden de ataque. Sirve cuando el dueño quiere un trimestre con prioridades explícitas, no una lista de buenos deseos.
En tres semanas juntamos ventas, costos, gastos fijos y una foto de cómo se trabaja. Recorremos el local o el taller si estás en CABA o GBA. Del otro lado del país lo hacemos por videollamada, con las mismas planillas. El resultado es un escrito corto: qué está pasando, cuánto pesa cada problema y qué conviene hacer primero. La semana cuatro convierte eso en un plan de 90 días con responsables de tu lado y fechas de control. Ahí recién empieza la ejecución, si contratás el programa.
Qué incluye
Un tablero de siete indicadores que se actualiza con tus propios números: venta, ticket, margen, caja de la semana, deuda con proveedores, rotación de los productos que más pesan y horas del dueño metidas en la operación.
Duración. Tres semanas de diagnóstico más la semana del plan. El programa de ejecución son las ocho semanas siguientes.
Formato. Presencial en CABA y GBA o videollamada. Reuniones de una hora, minuta el mismo día.
Práctica
Para quién es. Negocios que copiaron la lista del año pasado, que aplican el mismo porcentaje a todo o que bajan precio apenas el cliente pide descuento. También para talleres y estudios que cotizan de memoria y después descubren que el trabajo largo deja menos que el corto.
Reconstruimos el costo de los productos o servicios que concentran la venta. Sumamos mercadería, insumos, comisiones, merma y el tiempo de las personas cuando pesa. Con eso armamos una matriz: precio actual, costo, margen de contribución y una propuesta de precio nuevo, de mix o de baja de ítems que no pagan el mostrador. El trabajo incluye cómo comunicar un aumento sin un discurso improvisado. Si tu rubro tiene temporada, separamos precios de alta y de baja para que la lista no quede atada al mes más flojo.
Qué incluye
Una matriz de precios por producto o servicio, con costo, margen y una columna de decisión: empujar, mantener, subir o dejar de ofrecer.
Duración. Dos a cuatro semanas, según la cantidad de ítems.
Formato. Reuniones quincenales y trabajo sobre tu planilla, no sobre un sistema nuevo.
Práctica
Para quién es. Quien vende bien y igual llega justo a fin de mes. Quien mezcla la cuenta del negocio con la personal. Quien tiene cheques, transferencias y una caja chica que nadie concilia. El objetivo es ver la semana antes de vivirla.
Armamos un flujo de caja semanal con lo que entra, lo que sale y lo que ya está comprometido. Marcamos vencimientos de proveedores, alquiler, sueldos y impuestos que ya conocés, sin meternos a liquidarlos. Separamos retiro del dueño para que deje de ser el ajuste invisible. Si hay temporada baja, simulamos ocho semanas flojas para saber cuánto hay que guardar en la alta. El trabajo no reemplaza a tu contador: se apoya en los números que ese estudio ya produce y los traduce a una planilla que se usa el lunes a la mañana.
Qué incluye
Una planilla de flujo semanal, con columnas de estimado y real, lista para copiar cada lunes. Incluye una hoja de vencimientos a 30 días.
Duración. Tres semanas para armarla y dejarla andando, con seguimiento en el programa de 90 días.
Formato. Planilla compartida y reunión quincenal de control.
Práctica
Para quién es. Locales y talleres donde el dueño es el único que sabe pedir, armar o cobrar. Equipos de pocas personas que se pisan las tareas. Negocios que quieren abrir un segundo punto y todavía no pueden dejar el primero solo una tarde.
Levantamos el recorrido real de un pedido, una compra o un servicio: quién lo toma, dónde se anota, cómo se compra el insumo, cómo se entrega y cómo se cobra. Sacamos pasos que no agregan y dejamos los que evitan errores caros. El entregable es un manual corto, de pocas páginas, escrito en el lenguaje del equipo. No es un sistema de calidad ni una certificación. Es para que una persona nueva no tenga que preguntarte tres veces cómo se hace un cierre de caja o un pedido a proveedor.
Qué incluye
Un manual corto de procesos, en lenguaje de piso, con los tres recorridos que más usan el local, el taller o el estudio.
Duración. Cuatro a seis semanas, porque hay que probarlo con el equipo.
Formato. Recorrida, entrevistas cortas y un documento vivo, no un archivo que se archiva.
Práctica
Para quién es. Comercios que dependen de que entre gente a la góndola y no miden ticket ni mix. Talleres que cotizan tarde. Estudios que dejan presupuestos sin seguimiento. Emprendimientos que venden por redes y contestan cada ficha de una forma distinta.
Miramos de dónde vienen las ventas, qué se vende junto, cuánto tarda un presupuesto en convertirse y qué se dice cuando el cliente pide descuento. Con eso armamos un guion corto: cómo se saluda, cómo se pregunta, cómo se ofrece el producto que deja margen y cómo se cierra. Si hay más de una persona vendiendo, el guion es el mismo para todas. No hacemos campañas de pauta ni community management. Trabajamos el mostrador, el WhatsApp y la visita, que es donde se decide la plata de la semana.
Qué incluye
Un guion comercial de una página y una regla de descuentos, más tres indicadores de venta para mirar cada lunes.
Duración. Tres a cinco semanas, con prueba en el piso.
Formato. Observación, redacción conjunta y ensayo con quien atiende.
Práctica
Para quién es. Quien ya tiene un punto que funciona y está mirando un segundo local, un canal online, una sucursal en otro barrio o más gente en el equipo. También para quien recibió una oferta de alquiler y necesita decidir en dos semanas, con números encima.
Antes de firmar un alquiler o contratar, miramos si el punto actual genera caja suficiente, si los procesos aguantan sin el dueño encima y qué número tiene que hacer la nueva operación para no secar a la primera. Armamos un plan de apertura con inversión estimada, gastos fijos del nuevo punto, venta mínima semanal y una fecha de revisión a los 90 días de abierto. Si los números no cierran, lo decimos. Abrir mal sale más caro que esperar un semestre.
Qué incluye
Un plan de apertura de pocas páginas: inversión, gasto fijo, venta mínima y condiciones que el punto actual tiene que cumplir antes de dar el paso.
Duración. Tres a seis semanas, según la urgencia del alquiler o la contratación.
Formato. Reuniones de decisión y un escrito que se puede llevar al contador.
Contratación
Elegís según la etapa. Se puede empezar por el más corto y seguir al siguiente si hay encaje.
Sirve cuando necesitás una foto clara y un orden de ataque, y todavía no querés un trimestre de acompañamiento. Incluye relevamiento, documento de diagnóstico y el plan de 90 días escrito. Queda en vos ejecutarlo, o contratar el programa después. Ideal para quien está en meseta o recién acomodando números.
Diagnóstico, plan y ejecución acompañada. Reuniones cada quince días, minuta con responsable y un canal de consulta. Es el formato más usado: alcanza para mover precios, caja o un proceso, y medir al cierre. Sirve cuando el dueño puede dedicar tiempo real a ejecutar, no solo a reunirse.
Abono después del programa, o para quien ya tiene orden y quiere un control externo. Una reunión mensual de sesenta minutos, tablero vivo y consultas entre medio. Sirve en etapas de crecimiento o cuando el trimestre dejó frentes abiertos que no entran en un proyecto nuevo.
Honorarios
Los honorarios son fijos por programa o por abono mensual. Se acuerdan por escrito antes de empezar, con alcance, duración y forma de pago. No hay comisión de terceros, no hay venta de software y no hay un porcentaje sobre tu facturación. Si durante el trabajo aparece un frente nuevo, se cotiza aparte; no se cuela al final. Los viáticos aplican solo fuera de CABA y GBA, y se avisan antes de viajar. No publicamos cifras en el sitio porque el alcance cambia según el rubro y el tamaño: el número te lo decimos en la primera llamada, cuando ya vimos de qué se trata.
Límites
Trabajamos en conjunto con tu contador. Si hace falta un número que solo ese estudio tiene, lo pedimos con tu autorización y lo devolvemos al mismo lugar. Brumqeli presta servicios de consultoría de gestión. No reemplaza el asesoramiento contable, impositivo ni jurídico de un profesional matriculado.
Media hora alcanza para decirte si el diagnóstico, el programa de 90 días o un frente puntual es lo que corresponde. Si no hay encaje, te lo decimos en esa misma llamada.
Teléfono: +54 11 4857 2609
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