Fases
Cinco fases del trabajo
Tres en la primera fila, dos más un resumen en la segunda. Cada fase deja un escrito. Si no queda por escrito, no existió.
Semanas 1 y 2
Relevamiento
Pedimos ventas, lista de precios, costos, gastos fijos, un pantallazo bancario y cómo está armado el equipo. Recorremos el local o el taller cuando estás en CABA o GBA. De tu lado hace falta tiempo para juntar archivos y una persona que sepa responder cómo se compra y cómo se cobra. Queda un inventario de información: qué tenemos, qué falta y qué se va a estimar.
Semana 3
Diagnóstico
Cruzamos números con lo que vimos en la operación. Marcamos tres o cuatro problemas que realmente mueven caja, margen o tiempo. De tu lado hace falta una reunión de una hora para validar hallazgos y corregir lo que leímos mal. Queda un documento corto: qué está pasando, cuánto pesa y qué conviene atacar primero. Ese escrito es el insumo del plan, no un adorno.
Semana 4
Plan de 90 días
Convertimos el diagnóstico en prioridades con responsable, fecha y un número de control. De tu lado hace falta nombrar quién hace cada cosa, aunque esa persona seas vos. Queda el plan firmado en alcance: qué entra, qué queda afuera y cómo se miden las doce semanas. Si contratás solo el diagnóstico, este plan te lo llevás igual, para ejecutarlo por tu cuenta.
Semanas 5 a 11
Implementación acompañada
Reuniones de sesenta minutos cada quince días. Se revisa lo prometido, se anota lo que el mes cambió y se decide el siguiente tramo. Entre reuniones hay un canal único para consultas cortas. De tu lado hace falta ejecutar, no solo comentar. Queda la minuta de cada encuentro, con decisiones y responsable, enviada el mismo día.
Semana 12
Revisión y cierre
Medimos los indicadores que se acordaron en la semana cuatro. Miramos qué se hizo, qué se trabó y qué sigue. De tu lado hace falta una reunión de cierre honesta, incluso si los números no dieron como esperábamos. Queda un acta de cierre: resultados, pendientes y, si hay interés, propuesta de abono mensual. Los archivos de trabajo se devuelven o se borran según lo pactado.
Lo que no cambia entre fases
Una sola persona de contacto de nuestro lado. Un canal de consulta. Minuta el mismo día. Honorarios que no se reabren salvo cambio de alcance. Confidencialidad desde el primer archivo que nos mandás. Si una urgencia tira el plan, se reescribe en la siguiente reunión, con fecha nueva, y se deja constancia.